La reumatología es la especialidad de la medicina que se ocupa de las enfermedades del aparato locomotor y las enfermedades autoinmunes.
En ocasiones unos análisis pueden servir de ayuda para confirmar una enfermedad ya sospechada durante el interrogatorio, o para seguir la evolución de un enfermo. Son una herramienta para llegar al diagnóstico correcto, ya que existen diferentes tipos de artritis que al principio se pueden parecer entre sí y causar síntomas similares, pero que tienen tratamientos diferentes.
No existen las llamadas «pruebas reumáticas» que permitan realizar el diagnóstico. Este se realiza basándose en la historia clínica (los síntomas que cuenta el paciente y la exploración). Ninguna prueba es perfecta. A veces las personas sanas tienen pruebas cuyos resultados son anormales y las personas con artritis pueden tener pruebas con resultados normales.
Proteína C Reactiva (PCR)
La PCR es una proteína producida por el hígado. Se envía al torrente sanguíneo en respuesta a una inflamación. La inflamación es la manera en que el cuerpo protege los tejidos cuando ocurre una lesión o una infección. Normalmente los niveles de PCR en sangre son bajos.
Un valor elevado de PCR o un aumento progresivo de su concentración sugiere la existencia de una inflamación, aunque no permite conocer la localización ni la causa de la misma. Cuando existe una sospecha clínica de infección bacteriana grave, unas concentraciones elevadas de
PCR sugieren la presencia de la misma. En personas con trastornos inflamatorios crónicos, niveles elevados de PCR suelen asociarse a brotes de la enfermedad o bien a ineficacia del tratamiento.
Una concentración elevada de PCR que posteriormente disminuye es indicativa de que la inflamación o la infección se están resolviendo y/o existe una buena respuesta al tratamiento
Factor reumatoide
Es un autoanticuerpo que está presente en la sangre del 70-80 % de las personas que tienen artritis reumatoide, pero también hay pacientes con esta enfermedad que no lo presentan y pacientes con FR+ que no presentan la enfermedad. Al inicio de la enfermedad puede ser negativo y luego hacerse positivo en los meses siguientes.
La prueba del factor reumatoide (FR) no es diagnóstica ni específica. Los resultados deben siempre interpretarse considerando la sintomatología referida por el paciente y la historia clínica. Se consideran valores normales del factor reumatoide cuando son inferiores a 15-20 UI/ml.
ASLO (Antiestreptolisina O)
Existe la falsa creencia de que cuando hay algún tipo de dolor articular es necesario pedir el ASLO para ver si se tiene una enfermedad reumática. El ASLO no es más que un anticuerpo; es decir, las defensas que produce nuestro organismo frente a la infección por un germen concreto ––el estreptococo–– que suele producir infecciones de garganta. Es prácticamente excepcional en nuestro medio que se produzca una artritis tras una infección por estreptococo.
Cuando la infección no causa signos o síntomas identificables, no se trata o se trata de manera inadecuada, pueden aparecer complicaciones (secuelas) post-estreptocócicas, es decir, normalmente fiebre reumática, especialmente en niños y adolescentes, de ahí que sea considerada una prueba reumática.
Las complicaciones por infección por estreptococo pueden ser fiebre reumática y glomerulonefritis postestreptococica. Si la prueba ASLO es negativa o los anticuerpos están presentes a muy baja concentración, lo más probable es que el paciente no haya tenido una infección estreptocócica recientemente. Esto se confirma si una muestra tomada entre 10 y 14 días más tarde sigue presentando un resultado negativo o débilmente positivo.
Si los niveles de ASLO son altos o están aumentando, es probable que realmente haya existido recientemente una infección estreptocócica. Si se detectan inicialmente niveles elevados de ASLO que posteriormente disminuyen, es altamente sugestivo de que la infección ha existido y que se está resolviendo.

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