La sangre de distintas personas tiene características que las diferencian entre sí. Esto se debe a unos antígenos que son unas proteínas que se hallan en la superficie de los hematíes.

Hay dos tipos de antígenos: A y B. Cada persona tiene un antígeno heredado de cada progenitor (uno del padre y otro de la madre). Según estén o no estos antígenos se habla de cuatro tipos sanguíneos: A, B, AB y O. Además, en la sangre de cada persona puede haber anticuerpos contra el grupo sanguíneo que no está presente en sus hematíes. Estos anticuerpos están presentes desde el embarazo, y van a condicionar la compatibilidad a la hora de poder recibir sangre de otra persona.

El factor Rh es otro grupo de antígenos que hay en los hematíes. Hay seis antígenos distintos. De ellos, el más importante es el D. Si el antígeno D está presente, se dice que esa persona es Rh positivo, y si no lo está será Rh negativo. Si una persona es Rh negativo y se le administra sangre Rh positivo, puede desarrollar anticuerpos anti-Rh. Este contacto con sangre Rh positivo se puede producir también durante el embarazo en madres que son Rh negativo con hijos Rh positivo. Es importante, porque el factor Rh también condiciona la compatibilidad a la hora de recibir una transfusión de sangre.

Es muy importante que cada persona sepa cuál es su grupo sanguíneo y su factor Rh. Este grupo condicionará la administración de sangre en caso de hacer falta (intervención quirúrgica, accidentes, enfermedades hematológicas, etc.). Si entran en contacto sangres de distinto grupo se pueden producir reacciones graves, e incluso pueden causar la muerte del paciente. Los anticuerpos que tenga en la sangre una persona, reconocen los antígenos de la sangre de otros grupos y pueden dar lugar a la rotura de esos hematíes. Debido a ello se pueden alterar distintos órganos (riñón, hígado, bazo, etc.). También podría causar problemas circulatorios graves (falta de riego sanguíneo y oxigenación de los tejidos) que pongan en riesgo la vida del paciente.

Para la determinación del grupo sanguíneo, la sangre extraída se mezclará con sueros que contienen anticuerpos anti-A y/o anti-B. Según la reacción que se produzca (aglutinación o no de los hematíes) se sabrá el grupo sanguíneo que le corresponde a esa sangre. Una reacción semejante se precisa para determinar también el factor Rh.

 

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