Son las células sanguíneas encargadas de la defensa contra la infección, bien como productoras de anticuerpos o bien participando en la destrucción de microorganismos.

Los leucocitos, también llamados glóbulos blancos, son un conjunto de células con diferentes funciones relacionadas con la defensa del organismo, frente a diversas sustancias o agentes patógenos para proteger de las infecciones.

Existen cinco tipos de leucocitos. Con la fórmula leucocitaria se mide la cantidad de cada tipo de glóbulos blancos que hay en el torrente sanguíneo.

  1. Neutrófilos (60-65 % del total de leucocitos). Son los mas numerosos. Son los encargados de ir al lugar de una infección y liberar enzimas para combatir las bacterias o virus invasores.
  2. Linfocitos (20-40 % del total). Existen dos tipos: Linfocitos B, que combaten las bacterias, toxinas o virus invasores. Linfocitos T, que atacan y destruyen las células propias infectadas por virus o agentes patógenos.
  3. Monocitos (2-10 % del total). Eliminan sustancias extrañas, células muertas y estimulan la respuesta inmunitaria. La enfermedad más conocida en la cual existe monocitosis (aumento de monocitos) es la mononucleosis infecciosa, también denominada «enfermedad del beso» por su forma de transmisión.
  4. Eosinófilos (1-3 % del total). Combaten infecciones, inflamación y reacciones alérgicas. Defienden el organismo contra parásitos y bacterias.
  5. Basófilos (< 1 % del total). Son los menos numerosos. Liberan enzimas para ayudar a controlar reacciones alérgicas y ataques de asma.